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Colección
Ecología, Cosmovisión y Economía Crítica |
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Reconciliación
con la Tierra
La nueva teología ecológica
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Monseñor Bernardino Piñera
P R O L O G O
Dos hombres dialogan. Se escuchan,
se respetan, se estiman. Los dos son creyentes. Son religiosos,
pasionista el uno, jesuíta el otro. Los dos son inteligentes
y cultos. El uno piensa primero en la naturaleza, el otro en el
hombre. Ambos piensan en Dios, pero por caminos diferentes. El uno
es un profeta en el campo de la teología : lanza sus ideas
que quiebran moldes , suscitan problemas, dejan dudas. El otro es
un teólogo más tradicional , más prudente más
conciliador pero muy abierto. El uno se inscribe en la teología
de la creación, del universo, de la naturaleza. El otro en
la teología del hombre, la liberación del hombre.
El uno es cosmólogo, el otro antropólogo.
Thomas Berry se expresa con vehemencia,
tiene fe en sus ideas, es un apasionado de la causa que defiende,
sabe comunicar con entusiasmo. Tiene el arte de hacernos dudar de
nuestras certezas, de inquietarnos en lo que teníamos por
sólido y por aceptado por todos : de abrir perspectivas nuevas
y fascinantes. Nos invita a pensar de nuevo, nos inquieta, nos estimula.
Thomas Clarke es acogedor de las
ideas que son nuevas para él. Está dispuesto a revisar
sus propias ideas, o las de la teología oficial que asimiló
en sus años de formación. Trata de conciliar su fe
en la trascendencia divina en un Dios personal con el fuerte sentido
de la inmanencia, de presencia de Dios en el universo que trasmite
Thomas Berry. Quiere abrirse al universo pero sin abandonar al hombre.
Es acogedor, ya lo dijimos, pero reflexivo y crítico ; quiere
mantener su coherencia anterior.
De este debate ambos salen engrandecidos.
A Thomas Berry le agradecemos su contribución luminosa e
inspirada a una teología del universo, con raíces
muy hondas en las religiones de los pueblos indígenas del
continente americano y de muchos pueblos llamados primitivos. Le
agradecemos que abra perspectivas nuevas, que nos invite a explorar
campos poco recorridos por los teólogos clásicos.
A Thomas Clarke le agradecemos por
ayudarnos a reacomodar estas nuevas ideas en el baúl en el
que guardamos los viejos tesoros y a no perder nuestra coherencia
intelectual, nuestra integridad de creyentes y de teólogos,
enriqueciéndonos sin mutilarnos.
En las cinco conversaciones que
constituyen este libro, en las que se discuten temas centrales de
la teología y de la fe, Berry habla primero y expone su pensamiento
en forma brillante y, a la vez, simpática. Tiene el fervor
del pionero, del descubridor.
Clarke habla después, comenta
la intervención de Berry, admira la fuerza y claridad de
su pensamiento, se abre a todo lo nuevo que su colega expone con
entusiasmo. Y luego, reflexiona en voz alta, con prudencia, con
sencillez, con sinceridad, casi diría con humildad. Su actitud
también es una enseñanza : el respeto y el amor a
la verdad, la búsqueda y la apertura a la verdad, la fidelidad
a las verdades antiguas y la fidelidad a las nuevas, o mejor a facetas
nuevas de una misma y única verdad.
El lector con cultura y mente teológica
gozará con este diálogo en que habla de la revelación,
de la comunidad, de la disciplina espiritual y ritual, de Cristo,
del sacrificio y de la gracia, en una perspectiva cosmológica
y paleontológica, entre un discípulo de Teilhard de
Chardin, que va más allá que su maestro y un hermano
de religión del mismo Teilhard que quiere mantener la continuidad
entre estos dos vigorosos pensamientos.
Un libro que apasiona, que enriquece
y que hace bien.
Bernardino Piñera C.
Licenciado en Teología
Arzobispo Emérito de La Serena
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