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Chaplin y Menos Platón;
Manejo de conflictos desde la sabiduría del cine y las
canciones
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Autor:
Luis Miguel Díaz
El título del libro “Más
Chaplin y menos Platón”, quiere denotar que para desarrollar
nuestras habilidades de negociación y de mediación,
es más útil prestar atención a expresiones
artísticas, como el cine y la música, que a explicaciones
teóricas de cómo mediar o negociar. La premisa es
que las facultades que tenemos para negociar, para mediar, existen
en todos nosotros y para detonarlas --el cine y las canciones que
representan la sabiduría popular-- parecen ser las herramientas
ideales.
Este libro está dirigido
a aquellas personas interesadas en usar la comunicación para
el manejo de conflictos con los demás. A todos los que en
un momento dado creen que hablando son capaces de encontrar una
solución o resolver un problema. Este libro facilita a los
interesados que dialoguen y resuelvan por sí mismos sus dificultades
y ese es el gran valor de esta manera de hacer las cosas: recuperar
el valor de uno mismo, recobrar la autoestima para poder resolver
nuestros conflictos con otras personas.
En la práctica, el autor
manifiesta que le ha tocado mediar en una gran variedad de casos.
Por ejemplo, el de una pareja que llevaba 10 años de litigios
legales para separarse, y después de facilitar la comunicación
entre ellos, se dieron cuenta que ambos querían que todas
las propiedades fueran para los hijos pero nunca antes lo habían
expresado claramente: entonces la separación tomó
una nueva dinámica.
Otro ejemplo, es el caso de un sindicato
que tiene que firmar un contrato colectivo y en una sesión
de sensibilización se determina que existen muchos prejuicios.
Esta constatación los llevó a una negociación
feliz.
Otro caso frecuente de consulta
es sobre comercio internacional, donde puede haber un conflicto
entre empresarios o compañías de distintos países,
en que la mayor parte de las veces son malos entendidos. Como se
hacen las cosas de manera distinta, se construyen interpretaciones
que no corresponden. Después de una comunicación directa
entre las partes se superan esos malos entendidos. Como generalmente
el que está en un negocio quiere que le vaya bien, se presupone
buenas intenciones y buena fe. Y generalmente ese es el caso.
El mediador tiene que ir respondiendo
a lo que observa… no hay reglas: sólo llegar con los
ojos y los oídos bien abiertos, con todos los sentidos alertas
y ver cómo proceder. La dinámica es similar, cuando
uno usa esta metodología se da cuenta que a fin de cuentas
todos los seres humanos somos muy similares.
¿Qué es la
mediación?
La Mediación es el proceso
de asistir a que los que tienen un conflicto negocien su solución.
Es un proceso que está de moda. En las sociedades democráticas
existe la convicción de su importancia, y es por eso, que
está permeando las legislaciones nacionales e internacionales.
En Chile, por ejemplo, la nueva Ley de Matrimonio Civil incorpora
esta práctica y el Derecho Internacional hace dos años
creó una Ley Modelo de Conciliación Comercial Internacional
con la pretensión de servir a los países de todo el
mundo a resolver sus conflictos a través de la comunicación.
El interés de Luís
Miguel Díaz en la Mediación nació como una
conjunción de estudios y de prácticas, pues desde
muy joven, como estudiante de Leyes con postgrados en Psicología,
tuvo acceso a obras sobre el tema y, paralelamente, durante su vida
como diplomático principalmente, la Mediación ha sido
parte de su trabajo profesional.
El hecho de estar expuesto a gentes
de todo el mundo, en foros como Naciones Unidas, le hizo descubrir
que tanto sus colegas diplomáticos de África, Oceanía,
Asia o América Latina, tenían algo en común:
la valorización de manifestaciones artísticas y de
cine. A partir de esa constatación fue que identificó
mensajes cruciales, bien desarrollados por la Literatura, y en vez
de hablar sobre ellos, decidió mostrarlos. Realizó
una selección de investigador en un arte ya creado, para
detonar valores o principios ya plasmados en estas manifestaciones
artísticas.
Una Metodología Original:
Más Emoción y Menos Razón
En una Sesión de Mediación
alguien puede decir “Es muy importante conectarse con la gente”
–lo que es un dogma en terapia, en negociación. Pero
si además se recurre a una escena de cine de primera, en
donde se presencia un proceso en donde alguien se conecta con otro,
el aprendizaje será, más que palabras, una escena
integral donde se muestra lo dicho.
Es una opinión generalizada
que esto es más efectivo que la sola explicación.
Se recordará la escena, pues ésta ha sido reencuadrada
pensando en elementos importantes para la negociación o la
mediación. Así, en vez de un tratado sobre cómo
conectarse con la gente, se ven escenas de grandes artistas de 3
ó 4 minutos.
Buena parte de las escenas de cine
que se recomienda hacen reír, son simpáticas, son
ridiculizaciones de lo que nosotros somos y cuando uno ve eso en
una obra, disociado de uno y otro negociador, a ambos los afecta
de una manera positiva: en minutos nos estamos riendo de nosotros
mismos. Se gatilla el sentido del humor, que generalmente no se
asocia a una negociación.
Después de ver estas escenas
la gente se toma un poco menos en serio, como que no se ve la cosa
en forma tan determinista, tan terrible como lo hacemos cuando estamos
con problemas. Además, la gente se hace más humilde.
Realmente capta que hay otro punto de vista…o lo siente, porque
quizás antes de ver este arte lo sabe pero no lo siente.
Entonces hay una aceptación de que hay otros puntos de vista,
y esa aceptación, determina una actitud de mayor flexibilidad
para poder encontrar una solución que sea aceptable para
los interesados.
Se intenta que cada quien procese
la información y el efecto de ese procesamiento es bajar
las resistencias al cambio, facilitar la comunicación. Más
que intentar crear una tercera parte, que representaría una
nueva opinión, la idea es empujar a las partes en conflicto
a que vayan al grano, sean creativos, haya comunicación y
apertura para cambiar y negociar.
Desaprender para Aprender
Una idea muy importante del libro
es que hay que desaprender la idea que en las relaciones personales
hay un mundo objetivo, porque a fin de cuentas las realidades las
crea cada persona: no existe una realidad que se imponga a todos.
Debemos tomar conciencia de esto
para poder aprender la idea de que cuando estamos negociando o mediando,
de hecho, estamos confrontando diferentes subjetividades: cada quien
ve el mundo como quiere. Es un dicho popular que nadie pone en duda,
pero que se olvida, precisamente, cuando estamos negociando y más
importante es entender que el punto de vista propio no necesariamente
tiene que coincidir con el punto de vista del otro. Hay que ponerse
en los zapatos del otro. Hay que meterse dentro de su piel y caminar
dentro de ella para entenderlo.
Conclusiones
Con un elogioso prólogo del
destacado mediador Diego Cordovez este libro
--valorizando el instinto, la intuición, la emoción
y el sentimiento por sobre teorías y razonamientos-- nos
recuerda en forma ingeniosa y didáctica lo que saberes, religiones
y sabidurías nos han dicho sobre la necesidad de una mirada
más amorosa y compasiva hacia los demás: sobretodo
cuando queremos solucionar un conflicto, la actitud interna es básica.
Ante la intensificación de
los intercambios culturales que trae aparejada la globalización
este libro ameno y profundo, promueve una actitud de apertura y
aceptación que nos ayudará no sólo a solucionar
nuestros conflictos, sino también a lograr una convivencia
más armoniosa e incluyente.
Pareciera que el autor, de larga
trayectoria en mediación, habiendo comprobado la inutilidad
de tratados teóricos sobre el tema, hubiera privilegiado
el tratar de expresar las últimas ideas de los distintos
campos que confluyen en la mediación, en verdades sencillas
asimilables a través de la experiencia.
Patricia Bravo
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