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Colección
Género, Relación y Sexualidad |
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La
vida en la tierra y el ascenso del hombre
Demografía y el derecho de la mujer
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Dr. Benjamín Viel
P R O L O G O
El escribir el prólogo de
un libro del Dr. Benjamín Viel Vicuña, es imposible
evitar que su figura, su estilo docente y su calidad humana se entretejan
en el texto.
Alto, delgado, erguido, con su infaltable
cigarrillo en la mano, deleitaba a su auditorio: ésa es la
figura que recordamos, independiente del contenido específico
de la clase, charla o conferencia. Su sabiduría de salubrista
retrataba la realidad social y económica del país
y su relación con los procesos de salud y enfermedad. En
ese contexto, parecía construir o reconstruir la historia
de la salud pública y del sistema de salud en Chile. Hacía
pensar en el esfuerzo realizado por mejorar el nivel de vida y de
salud de la población, en la creatividad, capacidad técnica
y empuje de eminentes profesores y políticos. Enseñaba
a comparar nuestro sistema público de salud con el de otros
países con desarrollos económicos, políticas
y estructuras diferentes. Así, valoraba lo propio abriendo
el desafío hacia el futuro.
Era imposible permanecer indiferente
frente a su docencia: obligaba a integrar conceptos, a cuestionar,
a hacer propuestas innovadoras que permitieran resolver problemas
sensibles y trascendentes para la población beneficiaria
del sistema. Transmitía Salud Pública, convencía,
incluso a los más reticentes. Sus argumentos eran sólidos,
basados en la experiencia. Se podía discrepar, discutir,
llegar a consenso. En resumen, generó una Escuela, constituyéndose
en modelo para alumnos y docentes.
Fue un maestro en todo el sentido
de la palabra: no sólo enseñó sino que ayudó
a la formación real de alumnos y docentes, promovió
y apoyó la creatividad en su equipo de trabajo, permitió
a cada uno de sus miembros desarrollar sus potencialidades. Fue
indudablemente un líder respetado, consecuente, leal, capaz
de aunar voluntades.
Quiso convertir la teoría
en realidad, probar que se podía construir un modelo de atención
médica que demostrara la factibilidad de la atención
integral. Formó equipos que planificaron, ejecutaron y evaluaron
con la participación activa y educadora de la comunidad en
el proceso de atención.
La Cátedra B de Higiene y
Medicina Preventiva y Social, de la cual fue Profesor Titular, y
el Centro de Demostración de Medicina Integral, constituidos
en Centros de Atención y Práctica docente, permitieron
que cientos de estudiantes de diferentes carreras de salud comprobaran
que había coherencia entre teoría y práctica
de salud pública y que el modelo era replicable.
Fue Director de la Escuela de Medicina
de la Universidad de Chile durante diez años. Su obra docente
y la de su equipo en la universidad ha trascendido. La experiencia
del Centro Ismael Valdés, con su Sala Cuna y Jardín
Infantil para desnutridos, ha sido considerada un hito histórico
en la Salud Pública del país.
Sus actividades docentes tuvieron
gran importancia en América Latina y otras partes del mundo.
Fue profesor invitado en México, Argentina, Venezuela, Costa
Rica y Perú. Fue consultor de la Organización Mundial
de la Salud en Brazzaville, Congo (ex Africa francesa), y en Irán,
donde creó una escuela de Salud Pública. Fue reemplazante
del profesor Gaylord Anderson en la Cátedra de Epidemiología
durante un trimestre en la Universidad de Minnesota, Minneapolis.
Escribió un proyecto de prevención
al embarazo no deseado al cual tuvieran acceso las mujeres pobres
que, informadas de sus beneficios, aceptaran voluntariamente el
uso de un método anticonceptivo ya aprobado por la Organización
Mundial de la Salud. La Fundación Rockefeller aprobó
el proyecto y otorgó a la Universidad de Chile un grant para
financiarlo. Pero en 1973, la Fundación se retiró
del país y con ello se paralizó el proyecto.
Bajo el alero de su cátedra,
se inicia en Chile en 1963 el Programa de Planificación Familiar.
Como co-fundador y presidente voluntario hasta 1992 de la Asociación
Chilena de Protección a la Familia (APROFA), como profesor
de Salud Pública y funcionario de la IPPF (International
Planned Parenthood Federation) en Nueva York y Londres, su preocupación
por el tema de la Paternidad Responsable se hace permanente, contribuyendo
primero a iniciar el debate y luego a la acción concreta.
No elude la controversia, fomenta
el diálogo, favorece iniciativas, no escatima esfuerzos por
ayudar a la comunidad, logra institucionalizar un programa de Salud
de la Mujer. Defiende con valentía y convicción sus
argumentos técnicos e integra a esta experiencia, como a
tantas otras, aquellos valores y principios que lo han distinguido:
dignidad, compromiso, consecuencia, honestidad, perseverancia y
sabiduría.
En reconocimiento a su labor, recibe
distinciones de diversas instituciones: en 1984, la Academia de
Medicina lo elige Miembro de Número; el Colegio Médico
lo nombra Miembro Emérito; en 1992, la Universidad de Chile
le otorga el título de Profesor Emérito; y en 1993,
la Sociedad Chilena de Salubridad lo designa Maestro de la Salud
Pública Chilena.
Como persona, el Dr. Benjamín
Viel -Benja para los más amigos; profesor para su equipo
de trabajo- representó y representa al ser humano capaz de
creer en las capacidades del otro, capaz de escuchar, dar consejos,
actuar como guía y como amigo.
Dra. Gilda Gnecco T.
Dr. Carlos Montoya A.
Sra. Lucía Sepúlveda C.
Dr. Mariano Requena B.
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